Padre santo,
concédenos ser uno en Cristo,
arraigados en su amor que une y renueva.
Haz que todos los miembros de la Iglesia
estemos unidos en la misión,
dóciles al Espíritu Santo
y valientes en dar testimonio del Evangelio,
anunciando y encarnando con alegría
tu amor misericordioso.
Santa Teresa del Niño Jesús,
patrona de las misiones,
derrama tu abundante lluvia de rosas
sobre la Pequeña Familia de Betania
para que podamos imitar cada día
tu camino de santidad, con confianza y amor,
nuestros servicios misioneros sean fecundos,
y surjan vocaciones sacerdotales,
consagradas y laicales,
para con María
amar juntos a Jesús y hacerle amar
por un gran número de almas pequeñas.
Amén.